Los gatos han desarrollado sutiles técnicas de ronroneo que juegan con la psicología de sus amos para sacarles lo que quieren, según un estudio llevado a cabo por investigadores británicos publicado el martes.
Cuando reclaman algo, generalmente comida, los gatos domésticos añaden a su ronroneo habitual un sonido de frecuencia más alta que evoca un maullido o una llamada de auxilio.
Este "ronroneo de solicitación" desencadena en el humano un instinto paternal que permite a menudo al felino llegar a sus fines sin molestar a su dueño con un maullido en toda regla, según los investigadores.
