Aprende cómo limpiar la casa sin usar productos de limpieza


El contenido de la despensa rara vez comparte espacio con los productos de limpieza. Sin embargo, la química nos recuerda que algunos alimentos y bebidas que ingerimos a diario tienen (sorprendentes) poderes desinfectantes, antioxidantes o abrillantadores.

Ricardo Díaz Martín, catedrático de Ingeniería Química de UDIMA y decano del Colegio de Químicos de Madrid, nos explica la ciencia que hay detrás de esa habilidad.

Importante: estos productos que se comen y se beben pueden sustituir a los productos de limpieza…, pero no se le ocurra intentarlo a la inversa.



Para el metal: limones

“El zumo de limón, así como el de pomelo, poseen ácidos débiles como el cítrico, que atacan al óxido metálico, de carácter básico (los ácidos y bases son sustancias que se neutralizan porque sus cargas químicas son opuestas)”, explcia Díaz Martín. Al aplicar el zumo de estas frutas sobre la superficie metálica oxidada por el aire y la humedad, estos se neutralizan y se disuelven.

Para la parrilla del horno: cebollas

El óxido también puede quitarse con una cebolla: aunque no nos parezca un vegetal ácido, al frotarla sobre una superficie (en este caso, una parrilla), “se libera agua y también un conjunto de aminoácidos y de enzimas que ayudan diluir los óxidos que se adhieren a las barras metálicas”.

Para abrillantar acero inoxidable: pepino

“Los pepinos tienen un 95% de agua en su composición, bastantes sales minerales y una concentración muy diluida de ácido ascórbico”, expone Díaz Martín. El brillo obtenido tras su aplicación se debe a la capa de emulsión acuosa que sus componentes dejan sobre la superficie metálica a modo de encerado. Reluciente.

Para los suelos de madera: té negro

El té contiene una sustancia denominada tanino, presente también en la corteza de los árboles. Por eso, no es extraño que la aplicación de una infusión de té negro pueda devolver a los suelos de madera sus tonos naturales. Además de estos compuestos, esta bebida es un excelente agente de tratamiento para superficies de este material, ya que posee otros compuestos que resultan tóxicos para algunos microorganismos, impidiendo su desarrollo.

Para quitar óxido: refresco de cola

Un clásico de la sabiduría popular que la química explica: los refrescos de cola son bebidas carbonatadas, lo que significa que contienen iones de bicarbonato y de ácido carbónico. Del mismo modo que en el caso del limón, el pomelo y la cebolla, el agente contra el óxido es este ácido. También es el método más sencillo para lograr que una tuerca se afloje cuando ha estado mucho tiempo a la intemperie.

Para desinfectar el baño: vinagre

Como señala el experto, “el vinagre es una disolución acuosa de ácido acético con la mismas capacidad de retirada de sustancias y óxidos básicos que el zumo de limón. En este caso, además existe un efecto desinfectante, debido a que la mayor parte de los microorganismos que campan por los aseos es incapaz de sobrevivir en un entorno tan ácido”.

Para las manchas de sangre: sal

Una disolución acuosa de sal es un medio excelente para producir oxidaciones, lo vemos claramente si observamos objetos metálicos expuestos a ambientes húmedos y salinos como las barandillas metálicas de los paseos marítimos. La sangre debe su color rojo al hierro presente en la hemoglobina de los leucocitos. Al aplicar agua con una elevada concentración de sal, se produce una oxidación, reacción por la que los iones de hierro presentes en la hemoglobina se neutralizan haciendo que desaparezca la mancha de color rojo.

Para la mancha de tinta del sofá: leche

El principal problema para eliminar la tinta de la ropa es que sus componentes grasos son insolubles ante cualquier disolución acuosa (el agua y la grasa son inmiscibles, no se mezclan). “Pero tanto la leche como las tintas son un tipo de disolución (llamada coloidal) que incluye componentes grasos y acuosos agrupados formando estructuras”, advierte el químico. Por esto, la leche es capaz de atrapar los elementos grasos de las tintas de la ropa como no puede hacerlo otro líquido e incorporar estos nuevos elementos a su seno, como si fueran otras más de las grasas que contiene.

Para cristales o gafas: ginebra

¿Mojar en ginebra la gamuza de las gafas para que queden perfectas? Sí, porque la ginebra es una bebida alcohólica de alta graduación o, lo que es lo mismo, agua con una considerable concentración de etanol. Las grasas están formadas por un alcohol más un ácido, lo que posibilita que, aunque no sean solubles en agua, porque su estructura molecular es muy diferente, sí lo sean en etanol. Precisamente, la grasa es la causante de la suciedad sobre superficies como los cristales de las gafas, pantallas o los discos. Por eso, al impregnar ginebra en un algodón podemos arrastrarla y eliminarla y dejarlos igual de brillantes que si usásemos limpiacristales.

Para quitar mal olor de la nevera: bicarbonato

Lo que llamamos mal olor está causado por compuestos volátiles, producidos por el metabolismo de microorganismos que sobreviven descomponiendo las sustancias orgánicas. Estos compuestos que flotan en el aire, se adhieren a la superficie sólida del bicarbonato. También puede recurrirse a esta sustancia para eliminar el mal olor causado por el sudor en pies o axilas.

Para recoger cristales rotos: pan de molde

El pan de molde tiene una miga mullida compuesta por fibra y aire ocluido. Es decir, es muy fácil que acoja en su interior los pequeños trozos de cristal de manera segura y evitando cortes y que se queden restos en el suelo. Esta solución no obedece a una cuestión química sino física, pero el truco también merece un puesto en esta lista.

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