Cómo dar un masaje relajante a tu pareja en casa


El masaje es uno de los métodos más ancestrales para obtener relajación física y mental. En la sociedad en que nos ha tocado vivir es habitual que no quede tiempo casi ni para respirar, mucho menos para relajarse a diario. Un sencillo y suave masaje al llegar a casa después de la un día agotador puede ser la forma ideal de aliviar las tensiones físicas del ajetreo diario, pero también para desconectar y aprovechar el momento para despejar la mente.

masaje relajante en casa 1

La intención de este texto es dar unas nociones muy básicas sobre lo que hay que hacer para dar un masaje relajante pero, sobre todo, tener claro lo que no hay que hacer. No se trata de que os hagáis masajistas leyendo esto, sino simplemente de buscar una manera agradable de relajarse en pareja.

PREPARACIÓN DEL MASAJE



1-) Entorno

Lo importante aquí no es el masaje en sí, sino la situación de relajación que creamos alrededor del masaje. Por ello es importante que el entorno sea tranquilo, agradable, sin distracciones. Sería ideal utilizar iluminación suave y música muy relajante. Mejor que sea instrumental, puesto que la voz podría distraer, aunque esto es a gusto de cada uno.

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Situar todo lo que podamos necesitar a mano: toallas, servilletas, cremas, aceite. Sería genial dejar el teléfono desconectado. Si no podemos hacer una desconexión total, mejor que los móviles y el teléfono de casa estén cerca, para no tener que ir muy lejos si nos interrumpe una llamada. Mantener una temperatura agradable en la habitación, teniendo en cuenta que la persona que recibe el masaje puede tener mayor sensación de frío que quien lo da.

2-) Materiales

Para el masaje necesitaremos elementos como toallas para tapar las zonas que no estemos masajeando y evitar la sensación frío, servilletas para limpiar exceso de crema o aceite y, según nuestra preferencia, la crema o el aceite para masaje. La crema puede ser cualquiera tipo hidratante (body milk). Tiene la ventaja de que es fácil de dosificar, no mancha demasiado y se absorbe por la piel con facilidad. El aceite es cómodo para dar masajes porque se absorbe más lentamente, con lo cual puedes utilizar muy poco para abarcar una zona muy amplia. No obstante es más resbaladizo, mancha más y es más fácil pasarse de cantidad y aplicar demasiado, con lo que las manos poco iniciadas deslizarán en exceso y no podrán realizar bien las maniobras. Mi consejo es empezar utilizando crema y dejar el aceite para más adelante, cuando ya se tenga más práctica (aunque cada cual puede emplear lo que más le convenga).

3-) Posición

Nos centraremos en la región cervical y hombros, donde con mayor frecuencia aparecen sobrecargas debido al cansancio diario. Para un masaje en casa, aunque existirá la tentación de hacerlo tumbado, recomiendo que se haga sentado. Tumbado va a ser agradable para quien reciba el masaje (si usa cojines para lograr una postura cómoda para tumbarse). Es más fácil desconectar y evadirse, pero va a ser una posición incómoda para el masajista, que después terminará siendo el que necesite un masaje. Creo que es mejor empezar haciendo el masaje sentado frente a una mesa. La silla debe ser cómoda y fija (nada de ruedas), con respaldo bajo para permitir que el masajista acceda a la espalda y cuello. Utilizar almohadas, cojines y lo que sea necesario para lograr una posición agradable. Quien recibe el masaje debe probar la postura unos minutos para asegurarse de que es realmente cómoda. Hay posturas que parecen cómodas pero que cansan a los pocos minutos. Hay que evitar que esto pase.

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TÉCNICA DE MASAJE

Explicar la técnica es complicado. Hay quien tiene más habilidad de forma natural, y hay quien es algo más torpe. La práctica es lo que da la maestría, así que no hay más que ponerse manos a la obra e ir practicando. Aquí una serie de consejos:

· Hay quien tiene tendencia a usar sólo la punta de los dedos, lo cual es agotador y poco agradable. Utilizar la mano entera para aplicar las maniobras.

· Ayudarse del movimiento del cuerpo para dirigir las maniobras. Utilizando sólo la musculatura de las manos y brazos es agotador, hay que aprender a repartir el esfuerzo y ayudarse del impulso del cuerpo y de las piernas. Es otra de las cosas que se aprende con la práctica.

· Practicar las maniobras básicas sin miedo: roce superficial, profundo, amasamiento (ver vídeo). Realizarlas de forma suave. El propio contacto es agradable y relajante, no hay necesidad de aplicar mucha fuerza. Poco a poco aumentar intensidad, siempre preguntando a la persona si resulta agradable, si le parece demasiado intenso o suave, qué maniobras resultan más agradables…

· Mantener el contacto físico: una vez que empieza el masaje siempre tiene que haber una mano en contacto con quien recibe el masaje. Si separamos las dos manos, se rompe la secuencia. Quien recibe el masaje puede pensar que ha terminado y salir del estado de relajación, por ello siempre hay que mantener el contacto.

· Evitar relieves óseos y articulaciones (omóplato, columna vertebral…). Maniobras muy superficiales por esas zonas.

· Las maniobras lentas y profundas son más relajantes, no obstante, preguntar continuamente a quien recibe el masaje hasta encontrar el ritmo más conveniente.

· Ante la duda: no forzar, pero tampoco quedarse cortos. Todos hemos puesto crema a alguien en la playa, sin ser expertos ni tener consecuencias desagradables. Hay que ir con precaución, no con miedo. Maniobras muy superficiales pero continuas, lentas, en un ambiente tranquilo van a conseguir el objetivo de que la persona desconecte.

· Duración: a gusto del consumidor, pero con 5-10 minutos bien hechos se puede conseguir desconectar del cansancio del día.

Ejemplo de secuencia de masaje en este vídeo:

FINALIZACIÓN DEL MASAJE

Terminar la secuencia de masaje con maniobras cada vez más superficiales, rápidas y generales. Quien ha recibido el masaje debe permanecer todavía un tiempo inmóvil, para, poco a poco, empezar a levantarse con suavidad. Una ducha es un complemento ideal para culminar la relajación, aunque tal vez hay quien prefiera primero la ducha y luego el masaje. Que cada cual elija lo que le resulte más agradable.

 

CONTRAINDICACIONES

Como todo en esta vida hay casos en los que no se debe realizar el masaje, ni siquiera uno suave y relajante. Por ejemplo si hay:

– Fiebre.

– Infección.

– Inflamación.

– Si resulta doloroso o desagradable.

– Historia previa de vértigos, mareos, problemas de cervicales… Consultar con un médico.

Creo que lo más importante es crear un entorno agradable y aplicar unas maniobras placenteras que gusten a la persona que las recibe tanto como a quien las realiza. Si hay dolor intenso, mareos, rigidez, lesiones previas… lo razonable es acudir al médico y al fisioterapeuta, lo cual no es estrictamente necesario para quitarnos un poco de estrés y relajarnos en pareja, siendo el masaje en casa una estupenda recompensa después de un duro día de esfuerzo físico y/o mental.

 

Fuente: Uncafelitoalasonce.com con información de Miguel, de TuFisio.net. Miguel es fisioterapeuta colegiado y tiene un excelente blog sobre salud y fisioterapia. Además colabora con el periódico La Opinión de Málaga en un consultorio semanal sobre salud y fisioterapia.

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